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Reseña de Resident Evil

Writer: Fernando Candelaria
Fernando Candelaria
8 minutes ago
3 min read


Resident Evil demuestra lo que ya todos sabemos: Zach Cregger es un duro haciendo películas de horror. La película se ve brutal, está muy bien dirigida, tiene excelentes secuencias de acción y persecución, criaturas grotescas que se vuelven cada vez más perturbadoras, y Austin Abrams hace un muy buen trabajo como protagonista. Como película de horror, hay mucho que funciona aquí.


El problema es que esta película se llama Resident Evil.


Y no, el problema no es que no adapte directamente uno de los juegos. No necesitaba ver a Leon, Jill, Chris o Claire, ni una recreación de una historia que ya conozco. Pero sí esperaba que se sintiera como Resident Evil. Y para mí no lo logró.


Cregger intenta recrear algo que definitivamente forma parte de los juegos: esa progresión donde todo comienza relativamente contenido y las situaciones y criaturas se vuelven cada vez más locas hasta llegar a niveles completamente absurdos. Y sí, eso pasa en la película.


Pero eso no es lo que define Resident Evil para mí. Para mí, Resident Evil se resume en dos palabras: Survival Horror.


Resident Evil es sentirte vulnerable aunque estés armado con armas poderosas. Es explorar un lugar al que no quieres entrar. Es preocuparte por lo que puede haber detrás de la próxima puerta, tener que seguir adelante de todas formas y tratar de sobrevivir. Y esta película no me dio esa sensación.


En cambio, Cregger apuesta fuertemente por la comedia. Resident Evil siempre ha sido algo “campy”, con situaciones absurdas, diálogos cheesy y algunos momentos genuinamente graciosos. Pero Resident Evil nunca ha sido una comedia y esta película se inclina demasiado a lo cómico, al punto de que el Evil del título me recordó más a Evil Dead que a Resident Evil.


Claro, no llega al slapstick comedy de Evil Dead II o Army of Darkness, pero tiene mucho más en común tonalmente con ese tipo de horror-comedia que con el survival horror de Resident Evil. Y adoro el Evil Dead clásico, no me malinterpreten. Simplemente no es lo que busco cuando veo Resident Evil.


En ese sentido, tampoco ayuda el personaje de Bryan. Austin Abrams lo hace muy bien, pero el personaje toma decisiones tan estúpidas que rápidamente dejé de creer en él.

Entiendo que un protagonista de horror tiene que tomar malas decisiones de vez en cuando para que tengamos película, pero hay mejores maneras de obligarlo a enfrentarse al peligro que convertirlo básicamente en un morón.


Y encima actúa demasiado tranquilo con toda la locura que ocurre a su alrededor. O sea, no estamos hablando de Chris Redfield o Leon Kennedy. Esto es un chamaco regular que se topa con esta situación. No tiene que pasar 90 minutos gritando, pero cualquier persona racional estaría aterrada después del primer encuentro. Aquí llegué a un punto muy temprano donde mi suspensión de incredulidad simplemente se fue por la ventana.


Y vamos, es bastante irónico que el protagonista de una película basada en una franquicia definida por la palabra “survival” tenga tan poco sentido de preservación.

Pero como dije, hay mucho que me gustó también. La cinematografía es excelente. Cregger dirige muy bien las secuencias de persecución y acción. Las criaturas son uno de los highlights de la película y se vuelven exponencialmente más grotescas, asquerosas y aterradoras. Y como fan, claro que es cool reconocer los Easter eggs de Resident Evil.


El problema es que son exactamente eso: Easter eggs.


No están realmente conectados a la historia. Están ahí porque la película se llama Resident Evil. Podrías quitar el nombre, cambiar esas referencias y básicamente tendrías la misma película. De hecho, se siente como si Cregger ya tuviera escrita su próxima película de horror y simplemente le hubiese añadido Resident Evil por encima. Probablemente la hubiese disfrutado mucho más sin ese nombre.


Eso es quizás lo más frustrante. Después de Weapons, Cregger no necesita Resident Evil para llevar gente al cine. Weapons me encantó. Barbarian, por otro lado, la odié. Así que hasta ahora ha sido bastante hit or miss conmigo, pero incluso aquí puedo reconocer lo bueno que es detrás de una cámara.


Resident Evil no es una mala película. Es una buena película de horror y comedia de Zach Cregger. Simplemente es una mala película de Resident Evil.


¿Que posiblemente sea la mejor adaptación cinematográfica que ha tenido la franquicia hasta ahora? Puede ser. Pero tampoco es que esa barra estuviera muy alta.

Así que, en fin, la película está buena, pero los fans que vayan buscando el survival horror de los juegos pueden salir decepcionados. Manejen sus expectativas y simplemente vayan a disfrutar una película de horror/comedia de Zach Cregger.

 
 
 

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