Reseña de Digger


Hay películas que desde sus primeros minutos dejan bastante claro qué tipo de experiencia vas a tener. Digger definitivamente no es una de esas.
La nueva película de Alejandro G. Iñárritu es una experiencia extraña, ambiciosa y deliberadamente desconcertante que durante gran parte de su duración me tuvo intentando descifrar hacia dónde quería llevarme. Y aunque todavía no estoy completamente seguro de que todo lo que intenta hacer funcione, hubo un momento en particular donde todo hizo “click” para mí y cambió por completo mi percepción de la película.
Digger comienza como una sátira absurda alrededor de un magnate petrolero interpretado por Tom Cruise, responsable de una catástrofe ambiental de proporciones enormes. Desde ahí, la película continúa creciendo en escala y ridiculez mientras toca temas como la corrupción corporativa, el poder, los gobiernos y nuestra relación con el medio ambiente.
Pero Digger no tarda en revelar que hay algo más detrás de lo que estamos viendo.
No voy a entrar en spoilers porque creo que descubrir la verdadera naturaleza de la película es una parte fundamental de la experiencia. Lo que sí puedo decir es que eventualmente Digger comienza a operar en dos niveles diferentes y la relación entre ambos termina siendo mucho más importante que la historia que inicialmente creemos estar viendo.
Curiosamente, aunque pasé buena parte de la película confundido, nunca estuve aburrido. Hay una diferencia importante entre una película que te pierde y una película que hace que quieras encontrar el camino. Digger hizo lo segundo conmigo. Quería entender qué estaba viendo, por qué estaba viendo estas cosas y cómo eventualmente iban a conectarse.
Y eventualmente lo hicieron. Cuando finalmente llegó esa pieza que me faltaba, mi reacción fue básicamente: “Ah… ya entendí”.
De repente, muchas de las decisiones que hasta ese momento parecían simplemente extrañas comenzaron a tener sentido y pude entender mucho mejor lo que Iñárritu estaba intentando hacer. Sin embargo, ahí también encuentro uno de mis principales problemas con la película. Me hubiese gustado llegar a esa conclusión por mi cuenta.
La película eventualmente te entrega una pieza de información tan importante que reorganiza prácticamente todo lo que has estado viendo. Para mí funcionó, y probablemente fue lo que terminó inclinando mi opinión hacia el lado positivo, pero también me dejó preguntándome cuánto de ese descubrimiento realmente me gané como espectador.
¿La película me llevó hasta esa conclusión o simplemente decidió cuándo era momento de explicarme lo que necesitaba saber? No estoy seguro cuál de las dos fue.
Y lo curioso es que, mirando hacia atrás, quizás la película ya había logrado comunicarme su mensaje antes de explicármelo. Ya me estaba riendo de situaciones que al mismo tiempo encontraba terribles. Ya estaba experimentando esa contradicción entre lo absurdo y lo trágico que eventualmente se convierte en parte fundamental de lo que Digger quiere explorar.
El humor funcionó muy bien conmigo precisamente por eso. Me reía porque lo que estaba viendo era absurdo, pero al mismo tiempo reconocía lo terrible de lo que estaba pasando. No era gracioso a pesar de ser terrible, era gracioso precisamente por lo terrible y ridículo que era.
Por eso todavía no sé si la película realmente necesitaba darme tantas respuestas para que todo finalmente hiciera “click”. Quizás había detalles mucho más sutiles que no pude reconocer porque estaba demasiado ocupado tratando de entender qué estaba pasando. Verla por segunda vez probablemente contestaría esa pregunta, pero ¿realmente cuán efectiva es una película que hay que verla dos veces para entenderla?
Más allá de sus comentarios sobre el medio ambiente, las corporaciones y el poder político, creo que Digger está particularmente interesada en cómo una sociedad procesa sus momentos más oscuros. Cómo recordamos una tragedia, cómo la convertimos en arte y cómo, eventualmente, hasta podemos encontrar humor dentro de algo que nunca dejó de ser terrible.
Al menos así fue como terminé interpretando lo que Iñárritu estaba intentando decir. Reconocer lo ridículo de nuestros momentos más oscuros no necesariamente significa restarles importancia. Quizás reírnos de esa ridiculez es precisamente una de las maneras que tenemos de procesarla, recordarla y continuar adelante.
Y tal vez por eso la película funciona mejor de lo que inicialmente pensé. Mucho antes de que pudiera explicar conscientemente lo que Digger estaba tratando de decir, yo mismo ya estaba experimentando esa contradicción.
En el aspecto técnico, sin embargo, Digger es impresionante.
La producción es enorme, imaginativa y visualmente espectacular. El diseño de producción, los sets y el vestuario construyen un mundo que constantemente tiene algo interesante que mostrar. Independientemente de cómo cada persona responda a su historia, no me sorprendería verla muy presente en las categorías técnicas durante la temporada de premios.
Igualmente con las actuaciones. Tom Cruise hace un trabajo excelente y se entrega completamente a un personaje muy diferente a la imagen que hemos asociado con él durante las últimas décadas. No descartaría verlo dentro de la conversación para Mejor Actor.
Pero en efecto, todo el elenco hace un trabajo extraordinario. Hay un compromiso absoluto con el extraño tono que requiere la película, y Jesse Plemons, Riz Ahmed y John Goodman son particularmente efectivos. Goodman, especialmente, me parece alguien que fácilmente podría entrar en la conversación de Mejor Actor de Reparto.
Habiendo dicho esto, creo que Digger va a ser una película extremadamente divisiva.
Creo que habrá quienes acepten su rareza, lleguen a ese momento donde todo finalmente encaja y terminen fascinados por lo que Iñárritu estaba intentando hacer. También habrá quienes pasen todo ese tiempo esperando que la película justifique su estructura y, cuando finalmente lo haga, sientan que simplemente no valió la pena. Fuera de eso, no creo que haya mucha gente en el medio.
Yo terminé del lado positivo. No puedo decir que la amé ni que me tuvo completamente atrapado durante cada minuto. Incluso sigo cuestionando si ese momento que finalmente hizo que todo funcionara para mí fue completamente ganado o si la película hizo un poco de trampa al entregarme exactamente la información que necesitaba cuando decidió que era momento de hacerlo.
Pero para mí funcionó. Y quizás la mejor evidencia de eso es que salí de Digger todavía pensando en ella, tratando de descifrar exactamente qué había visto y reconsiderando cosas que apenas unas horas antes no entendía.
No sé si eso convierte a Digger en una gran película.
Pero definitivamente la convierte en una película difícil de olvidar.





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