Reseña de The End Of Oak Street
- Fernando Candelaria

- Aug 13
- 4 min read

The End of Oak Street tiene una de esas premisas que inmediatamente me venden una película: un vecindario de los años 80 es transportado millones de años al pasado y sus residentes de repente tienen que sobrevivir en un mundo lleno de dinosaurios. ¿Cómo eso puede salir mal?
La realidad es que no sale mal. La película es entretenida, tiene buenos momentos de suspenso y tensión, los efectos funcionan y los dinosaurios se ven muy bien. Me gustó particularmente que no fueran simplemente los dinosaurios pelados que llevamos viendo en el cine durante décadas. Aquí vemos plumas, pelo y diseños un poco diferentes que ayudan a darles personalidad. El problema es que nunca sentí que la película aprovechara completamente su excelente premisa.
Una de las cosas que más me sacó de la película fue precisamente Oak Street. Estamos hablando de aproximadamente dos millas de un vecindario que fueron transportadas al pasado, lo que debería significar cientos, posiblemente miles de personas atrapadas en la misma situación. Sin embargo, hay secuencias larguísimas en las que nuestros protagonistas caminan por las calles y prácticamente no vemos a nadie. De vez en cuando aparece alguna persona porque la historia lo requiere, pero nunca se siente como si realmente hubiera un vecindario entero atrapado allí.
Y ahí creo que se pierde una de las partes más interesantes de la premisa. ¿Qué pasaría realmente si cientos de personas quedaran atrapadas juntas en una situación como esta? Se formarían grupos, algunos intentarían ayudarse, otros pelearían por recursos y seguramente habría gente tratando de organizarse y defenderse de los dinosaurios. Hay una película fascinante dentro de esa idea, pero The End of Oak Street casi nunca parece interesada en explorarla.
Irónicamente, para una película que me pide creer en un time warp con dinosaurios, fueron las cosas más mundanas las que más retaron mi suspensión de incredulidad. Algunas decisiones de los personajes simplemente no tienen mucho sentido considerando el peligro que los rodea. Hay una subtrama involucrando al perro de la familia que es probablemente el mejor ejemplo de esto. No voy a entrar en detalles para no dar spoilers, pero hubo momentos en los que simplemente pensé: Come on.
También está el elemento de los años 80. Entiendo perfectamente la intención. La película quiere capturar esa vibra de Spielberg y Amblin, pero fuera de la estética nunca sentí que estar situada en los 80 tuviera suficiente importancia para la historia. Podrías contar prácticamente la misma historia en otra época haciendo algunos ajustes tecnológicos. Se siente más como una película que quiere parecer una aventura de los 80 que como una historia que realmente necesitaba ocurrir en los 80.
En cuanto a la familia protagonista, la relación entre Greg y Denise tampoco terminó de funcionar para mí. Su matrimonio está pasando por problemas y obviamente ninguno de los dos es perfecto, pero sentí que la película esperaba que simpatizara con ciertas decisiones y puntos de vista que simplemente no me vendió. Terminé conectando mucho más con uno de ellos que con el otro, lo que hizo que parte del conflicto emocional no tuviera el efecto que creo que la película buscaba.
Dicho eso, hay una decisión importante en el tercer acto que genuinamente no vi venir y tengo que darle muchísimo crédito a la película por atreverse a hacerlo. Todo lo que sabemos sobre este tipo de aventura te prepara para esperar una cosa y la película decide ir en otra dirección. Fue inesperado, atrevido y probablemente mi decisión narrativa favorita de toda la película. No voy a decir absolutamente nada más porque vale la pena experimentarlo sin saber que viene.
Visualmente la película funciona bastante bien, aunque tengo que mencionar algo que eventualmente se convirtió en una distracción: el director AMA los split-diopter shots, esos planos donde puedes tener algo extremadamente cerca de la cámara y al mismo tiempo mantener enfocado lo que ocurre al fondo. Es un recurso visual muy particular que normalmente llama la atención cuando aparece en una película, pero aquí se utiliza tanto que llegó un momento en que estaba más pendiente a cuándo iban a utilizar otro que a lo que estaba ocurriendo en la escena. Cuando una técnica cinematográfica empieza a llamar más la atención que la historia que estás contando, probablemente la estás utilizando demasiado.
Al final, The End of Oak Street funciona. Tiene una premisa excelente, buenos efectos, dinosaurios cool, buenas secuencias de suspenso y algunas decisiones que genuinamente me sorprendieron. No creo que sea una mala película y definitivamente la pasé bien viéndola. Simplemente esperaba un poco más.
Nunca esperaba que fuera Jurassic Park, porque esa es una vara casi imposible, pero sí esperaba que por momentos me hiciera sentir algo parecido a lo que esa película logra tan fácilmente: esa mezcla de peligro, aventura y, sobre todo, asombro ante los dinosaurios. The End of Oak Street tiene los dinosaurios, tiene los sustos y tiene la aventura. Lo que nunca terminó de darme fue ese mismo sentido de asombro.
Me divertí viéndola, pero la idea de The End of Oak Street terminó gustándome más que la película que hicieron con ella.





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